Creo recordar que todo sucedió una bonita mañana de 1789 (pero Mario, pensareis, si no habías nacido en aquel año; así que os contesto: ¿y?). Iba yo por la calle contando calvos con la marca del sol de la camisa de manga corta alrededor del cuello cuando, de repente, no pasó nada. Pero luego sí. Tropecé y en vez de meterme una ostia contra el suelo, todo a mi alrededor desapareció y empecé a caer y a caer sin parar al vacío. Miré el reloj: 20 minutos, <
-¿donde estoy?- pregunté al más viejo
-Vámonos Alexander, no dejes que las visiones nos impidan llegar al centro de la Tierra-le dijo el viejo al otro, que parecía ser su sobrino, alejándose de mi
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Pronto salí de dudas. Un ser grande samihumano rojo con pinta de ser muy mayor y encorvado (y que no era Fraga, porque he dicho grande) se acercó a mi
-¿sabes quien soy?-me dijo
-¿Hellboy?¿Hulk tras beberse 10 cubatas?
-No, imbécil. Algunos me llaman Satán, otros Satanás, otros Lucifer, otros el Diablo, y mis amigos simplemente Jose. Si quieres tutearme, puedes, ¿quieres ser mi amigo? es que no tengo
-Supongo- le dije al bicho este- que no he venido aquí para esto, ¿o si? ¿Por qué me he metido esta ostia?¿Para esa mierda?¿Porque no tienes amigos? ¡Por favor! O es que estoy muerto? Dime que sí, porque si estoy muerto todavía me libre de la revolución francesa y de la industrial, que me da pereza, y de las películas de Santiago Segura y de la Chica Yeyé
-¡No, no es eso!
-Joo
-Quiero comprarte tu alma
-Mmm… esto empieza a interesarme
-Veo- me dijo con media sonrisa- que tienes labia
-La verdad- respondí- es que sí, pero no aquí. Creo que me la he dejado en casa, ¿quieres que vaya?
-Primero los negocios
-¿Y si nos enrollamos?
-Mejor
Y así es como perdía la virginidad. A partir de ahí no paré. Ahora mismo escribo desde el cielo, ya muerto
-Ven aquí, pichoncito mííííoooo, te estoy esperandooo
Bueno, mejor os dejo que dios me espera en la cama. Es que le he jurado por mis hijos que soy virgen, y dice que eso le pone mucho. Cuando se entere de que por no tener, o tengo ni alma…
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